martes, 26 de enero de 2016

10 sorpresas de nuestro (misterioso) cuerpo

El cuerpo humano nunca deja de sorprendernos. No solo por las proezas que es capaz de conseguir o las tecnologías que se pueden implantar en él, sino que existen infinidad de curiosidades sobre su funcionamiento que son ideales para contarlas una cena con cuñados. Para que admiremos nuestro cuerpo (y lo mimemos como se merece), nada mejor que conocer algunos de sus secretos más admirables:

Reír

¿Qué sorpresa guardamos en el cuerpo? Cuando reímos, movemos 36 músculos.

¿Cómo es eso posible? Alrededor de la boca hay varios grupos de músculos que van hasta los ojos. Por tanto, si tu carcajada es bastante amplia, terminas activando todo el rostro en una acción que, según se ha dicho muchas veces, ayuda a consumir calorías, además de elevar la autoestima y relajarnos. Fabuloso.

Saliva

¿Qué sorpresa guardamos en el cuerpo? Generamos la suficiente saliva en nuestra vida para llenar unas dos piscinas.

¿Cómo es eso posible? Fabricamos entre 1 y 2 litros diarios de saliva: 0,5 milímetros por minuto, una cantidad que se eleva a 5 milímetros durante las comidas. Así, en unos 70 años habrá unos 30.000 litros de baba de nuestra propia producción.

Riñón

¿Qué sorpresa guardamos en el cuerpo? Tenemos un millón de filtros en cada riñón.

¿Cómo es eso posible? Tenemos mucho que filtrar: cada minuto se limpian 1,3 litros de sangre y expulsamos 1,5 de orina al día. Con estas cifras, tener filtros suficientes es de vital importancia.

Oler

¿Qué sorpresa guardamos en el cuerpo? Todos tenemos un olor único (excepto los gemelos, que lo comparten).

¿Cómo es eso posible? Existe una marca olorosa parecida a nuestro ADN o las huellas dactilares, llamada odortipo. El odortipo está presente en el sudor y la orina.

Sudor

¿Qué sorpresa guardamos en el cuerpo? Tenemos medio millón de glándulas sudoríparas que producen medio litro de sudor cada día (aunque depende de la constitución de la persona, claro está).

¿Cómo es eso posible? Las glándulas se encuentran sobre nuestra piel, el órgano más grande que tenemos. Y dependiendo de la cantidad de ejercicio que realicemos, esta cantidad puede superarse. De hecho, si corremos en una cinta y nos dan líquido continuamente, podemos transpirar todo el día.

Glóbulos rojos

¿Qué sorpresa guardamos en el cuerpo? El cuerpo humano tiene 2,5 billones de glóbulos rojos.

¿Cómo es eso posible? Porque el cuerpo los necesita para transportar el oxígeno a los tejidos del cuerpo humano. Por ello se generan miles de nuevos glóbulos rojos al segundo. ¡Larga vida!

Gritar

¿Qué sorpresa guardamos en el cuerpo? Si chillas durante ocho años, siete meses y seis días, produces energía suficiente como para calentar una taza de café.

¿Cómo es eso posible? Las ondas sonoras tienen energía, pero una cantidad ínfima. Por ello hace falta que estemos gritando continuamente para calentar una taza. Cuando termines no querrás un café caliente, sino un vaso de leche con miel.

Orinar

¿Qué sorpresa guardamos en el cuerpo? Cuando está llena, la vejiga humana puede contener un litro de agua.

¿Cómo es eso posible? Sus músculos lo permiten. Si, en cambio, se tienen retenciones, pueden alojar hasta un litro y medio. Eso sí, si tienes ganas de orinar, mejor que vayas al baño, ya que aguantarse las ganas debilita las paredes de la vejiga.

Temblar

¿Qué sorpresa guardamos en el cuerpo? Temblar nos ayuda a mantener el cuerpo caliente.

¿Cómo es eso posible? Por el hipotálamo superior, situado en la base del cerebro. Cuando la temperatura exterior desciende, el hipotálamo recibe un aviso y, para evitar la pérdida de calor, baja la temperatura de la piel contrayendo los vasos sanguíneos. Al hacer esto envía impulsos nerviosos que son los que hacen que nuestro cuerpo tiemble.

Boca abajo

¿Qué sorpresa guardamos en el cuerpo? La comida se queda en el estómago aunque estemos boca abajo.

¿Cómo es eso posible? Una vez que la comida pasa del esófago al estómago, no hay marcha atrás. Seguirá su proceso por los intestinos para obtener los nutrientes y luego irá a donde todos sabemos. Ni la gravedad puede evitar que hagamos la digestión.

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