viernes, 16 de octubre de 2015

Para "no dejar las cosas para mañana" trata a tu cerebro como a un perro.

Si te da mucha pereza ir al gimnasio, o cocinar tu propia comida, así puedes entrenar a tu cerebro para hacerlo todo y disfrutarlo.

Ir al gimnasio, poner la lavadora, cocinar la cena, ordenar el armario. Todos tenemos tareas que dejamos para más tarde (léase, nunca) porque en nuestra cabeza, nos parecen desagradables. Sin darnos cuenta nos inventamos excusas: lo puedo hacer mañana, hoy estoy muy cansado, no tengo tiempo, pediré una pizza por teléfono.

Es el demonio de la procrastinación.

En el fondo queremos estar más en forma, comer sano y tener la casa en orden, pero nuestro cerebro nos sabotea.

Una forma de salir de ese círculo vicioso es asociar cada una de esas tareas que tanta pereza nos dan con una pequeña recompensa. Por ejemplo:

Si disfrutas viendo un episodio de Juego de tronos, haz que sea siempre después hacer ejercicio

Después de limpiar la cocina, celébralo con una copa de vino.

Yo me tomo un café con una pequeña porción de chocolate 85% de cacao solamente cuando he terminado de escribir un artículo. No me permito hacerlo antes, y cuando lo hago disfruto de cada bocado y cada sorbo.

De ese modo nuestro cerebro asocia la actividad al premio, en lugar de a la incomodidad. Es el mismo procedimiento que se usa para enseñar comportarse a un perrito, o cuando se da un terrón de azúcar a un caballo.

Sí, me temo que así de básicos son nuestros instintos.

Tipos de procrastinadores
Aunque el método anterior funciona para todos, hay diferentes razones por las que nos convertimos en procrastinadores. Puede que en tu caso sea más de una, y saberlo te ayudará a identificar el comportamiento y prevenirlo:
  • Excitadores: dejan todo para el último momento porque hacerlo así les proporciona un “subidón”.
  • Evitadores: tienen miedo de fracasar y de lo que los demás puedan pensar de ellos.
  • Indecisos: no quieren tomar decisiones para evitar las posibles responsabilidades que surjan después.
  • Perfeccionistas: no actúan hasta que todas las condiciones son óptimas, lo cual no ocurre nunca.

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