domingo, 3 de mayo de 2015

¿Sabes por qué a los gatos no les gustan los dulces?

¿Alguna vez te has preguntado por qué los gatos no comen dulces? ¿Acaso no lo sabías? Los leones, los delfines, las hienas y otros animales carnívoros, como por ejemplo los gatos, han perdido su habilidad para degustar dulces.

Por otro lado a los omnívoros no les ha ocurrido lo mismo. ¿A qué se debe esto? Sencillamente se trata de una cuestión de necesidad de carbohidratos, de una cuestión evolutiva y de supervivencia.

Si quieres conocer más, te invito a que hoy en OjoCientífico veamos por qué los gatos no comen dulces según algunas investigaciones publicadas en Discoverynews sobre este tema.

A los gatos no les gusta tanto lo dulce, pero sí la carne
Los leones, los tigres, las nutrias asiáticas y muchos otros animales como en este caso los gatos parecen ser indiferentes a los dulces casi por completo. Este tema ha llevado a un grupo de científicos a analizar varias de estas especies.

Lo que logró determinarse es que en los últimos años estas especies han ido sufriendo distintas mutaciones a nivel genético que las ha vuelto incapaces de saborear muchos alimentos dulces. Estas mutaciones han llevado a que la lengua de dichos animales tengan varios defectos. Probablemente estas mutaciones comenzaran en animales que subsistían con dietas basadas únicamente en la carne.

Se trata de un cambio verdaderamente asombroso y que ha dado lugar a que nuevas generaciones hayan perdido todo el interés por nuestras galletas y dulces.

En el caso de los omnívoros, la situación es distinta. La obtención de carbohidratos y la capacidad de degustar dulces es una cuestión de supervivencia, por lo que sus receptores gustativos continúan intactos. Jamás veremos a un mapache rechazar un caramelo.

El cambio en las papilas gustativas de los gatos
Hace años que los científicos saben que los gatos presentaban cierta indiferencia hacia los dulces. Sin embargo hasta el año 2005 no se había estudiado seriamente. En ese año la Monell Chemical Senses Center de Philadelphia publicó estudios que señalaban que varios cambios a nivel genético estaban determinando las preferencias en la alimentación de gatos domésticos.

Con el tiempo se han analizado nuevos casos y sorprendentemente se notó que lo mismo había ocurrido con leones, tigres y jaguares (entre otros felinos) tanto en zoológicos de todo el mundo como en estado salvaje. También ocurría lo mismo con felinos domesticados y mascotas de todo el globo.

Para entonces miles de personas que tenían gatos como mascotas y otros felinos declararon que esto era una falsedad ya que sus mascotas comían dulces, como pasteles y galletas, señalando al biólogo Gary Beauchamp (encargado de la investigación) como un mentiroso.

En su defensa, Gary sostuvo que lo que el gasto buscaba en este tipo de alimentos eran grasas y otros nutrientes, pero no dulces.

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