lunes, 20 de abril de 2015

¿Qué es peor para olvidar: Comer o beber?


Beber es peor. 

Y es que, según una investigación del año 2011 el alcohol, lejos de ayudarnos a olvidar, estimula áreas de nuestro cerebro implicadas en el aprendizaje y la memoria. Lo dice un estudio del Centro Waggoner para la Investigación del Alcohol y las Adicciones de la Universidad de Texas (EEUU). 

Según su autor, el neurobiolólogo Hitoshi Morikawa: “El alcohol reduce nuestra capacidad consciente para recordar información concreta, como dónde hemos aparcado el coche, pero al mismo tiempo nuestro subconsciente también aprende y recuerda, y el alcohol aumenta nuestra capacidad de aprender a este nivel”. 

Además, un estudio reciente de otra Universidad tejana, la A&M, realizado concretamente con el vino tinto, asegura que esta bebida, en dosis razonables, es incluso recomendable para prevenir la pérdida de memoria asociada a la edad. 

En cuanto a la comida, sin embargo, un estudio realizado por investigadores de la Clínica Mayo en 2012 aseguraba que consumir un exceso de calorías puede duplicar tanto el riesgo de pérdida de memoria en adultos como de alzhéimer temprano. En cualquier caso lo mejor es dejar que actúe el tiempo.

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