domingo, 26 de abril de 2015

La influencia de la dieta, la inmunidad, la saliva, factores genéticos y los hábitos higiénicos en la salud bucodental.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
La Dentición Humana
Cuando nacemos no disponemos de dientes, sino que éstos aparecerán a los seis meses. El desarrollo posterior se debe a que su principal función es procesar mecánicamente los alimentos, es decir, cortar, desgarrar y masticar, y hasta ese momento se ha nutrido únicamente de leche. También intervienen en la articulación del lenguaje, donde actúan como punto de apoyo contra el que la lengua hace presión para la emisión de ciertos sonidos.
Los dientes están formados por una parte externa denominada corona y una raíz que está inmersa en el maxilar. La capa más externa de la corona recibe el nombre de esmalte y está compuesta por un tejido calcificado, la sustancia más dura del organismo. Por la cara interna del esmalte se extiende una sustancia de tipo óseo, la dentina, que penetra en el maxilar para formar la raíz, que a su vez está cubierta por una capa de un tejido duro denominado cemento. Por el interior del diente (cavidad pulpar) existen vasos sanguíneos, nervios y tejido conjuntivo que otorgan sensibilidad al diente y su resistencia.

La primera dentición está constituida por 20 dientes de “leche”: 8 incisivos (surgen entre el 6-7 mes y se caen entre el 6-7 año), 4 colmillos (surgen entre el 16-22 mes y se caen entre los 9-12 años), y 8 molares (surgen entre el 13-33 mes y se caen entre el 9-12 año). Los dientes de esta dentición son apartados por la presión de los dientes permanentes en crecimiento. La dentición decidua aunque es provisional cumple varias funciones, no solo prepara el alimento para su digestión sino que reserva el espacio para la dentición definitiva, interviene en la articulación de sonidos y favorece el crecimiento de los maxilares gracias a la masticación.

La dentición definitiva está formada por 32 dientes que ocupan el hueco dejado por la anterior dentadura. Está formada por 8 incisivos, encargados de cortar los alimentos, 4 caninos o colmillos que desgarran los alimentos, 8 premolares que facilitan la trituración de los alimentos y 12 molares, más grandes que sus vecinos pero con las mismas funciones. El tercer molar o muela del juicio tiende a desaparecer con la reducción del maxilar humano por la ingesta cada vez menor de alimentos complejos que no requieren del trabajo adicional de los molares.

Higiene Bucal
La boca está llena de diferentes tipos de bacterias, que junto con las mucosidades y otras partículas, están constantemente formando una placa pegajosa e incolora que se deposita sobre los dientes. Cuando esta placa no se elimina (en tres, cinco días), se endurece y forma el denominado sarro que el simple cepillado no puede retirar, solamente una limpieza hecha por un dentista puede hacerla. Si la placa y el sarro permanecen sobre los dientes, las bacterias causan una inflamación de las encías (gingivitis) que hace que éstas se enrojezcan, inflamen y sangren fácilmente. Si la gingivitis no se trata debidamente, puede convertirse en periodontitis, que conlleva a la destrucción del hueso y el tejido conjuntivo que mantienen a los dientes en su lugar.

Las caries también son producidas por las bacterias que en su proceso de digestión desechan ácidos que dañan el esmalte que cubre los dientes creando orificios. Las caries comienzan a doler cuando llegan y afecten los nervios. Un habitual cepillado y uso de la seda dental después de las comidas que elimine los residuos de alimentos ayuda a reducir esta placa y con ello la aparición de caries. Los dientes se deben cepillar en la dirección de su crecimiento para evitar la irritación de la encía.

La dieta influye notablemente en la salud de los dientes: los hidratos de carbono (incluidos los azúcares) favorecen la proliferación de bacterias por constituir su alimento; el tabaco favorece la aparición de la gingivitis, el mal aliento y la tinción de los dientes (el café también); los refrescos por su contenido en azúcares favorecen la aparición de caries; el alcohol y medicamentos como los antibióticos favorecen los procesos inflamatorios de las encías.

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