domingo, 8 de febrero de 2015

¿Cómo sabemos cuándo algo está mojado?




Nuestra piel contiene muchas terminaciones nerviosas que responden a diferentes estímulos.


Hay receptores para el tacto, vibración, calor, frío y dolor. Sin embargo, no los hay para lo mojado.

El agua es un elemento tan ubicuo en todas las células vivientes que le quedaría muy difícil a una célula nerviosa no reaccionar a todas horas en respuesta a su propia composición.

Lo que sucede, en cambio, es que lo mojado parece ser una propiedad que nuestros organismos aprenden a reconocer, basados en una mezcla de frío, presión y textura.

Un estudio realizado en 2014, en la Universidad de Loughborough, encontró que las pieles más velludas eran más sensibles a lo mojado que las pieles más lampiñas.

Eso podría deberse a que la piel velluda tiene más terminaciones nerviosas que son sensibles a la temperatura.

Al nacer, no sentimos seco o mojado, solo sentimos frío o calor.

Con el tiempo, aprendemos que la sensación de una tela fría pegada a nuestro cuerpo quiere decir que nos acabamos de sentar en un banco mojado en el parque.

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