sábado, 14 de febrero de 2015

5 claves para pasear con tu perro sin estrés

Si hay algo que realmente desespera a un propietario de un perro es no poder salir a pasear tranquilamente, sin el estrés que provocan los tirones de correa, los empujones, el escuchar ahogarse al perro… Por eso hoy quiero explicarte 5 claves que podrán mejorar el paseo con tu perro de forma considerable.
1. El collar. El collar es fundamental a la hora de pasear a un perro, porque de él va a depender que el paseo sea más o menos traumático. Descartando obviamente cualquier tipo de collar de ahorque o de pinchos que, aún no logro comprender cómo pueden seguir vendiéndose en las tiendas de mascotas, el collar menos recomendado es el collar más común de todos: el que se coloca en el cuello del perro. Podrás comprobar cómo este collar provoca una presión exagerada sobre el cuello del perro cuando éste tira. A la larga el uso de este collar no solo provoca problemas en el momento del paseo con tirones, sino que provoca lesiones cervicales y hasta hernias, por lo que, el conocido como arnés se hace menos peligroso.

El arnés recoge el torso del perro y ante empujones o tirones no lastima con tanta virulencia y es posible mejorar el paseo, siempre y cuando sepas controlarlo. En este sentido, si aprendes a controlar el paseo, el arnés es muy recomendable.

Ahora bien, si no logras controlar el paseo, el collar Halty te permitirá que tú lleves el control del paseo, porque el collar no se coloca ni el cuello ni en el torso del perro, dando cierto poder de maniobra a tu mascota, sino que se coloca en el hocico y por detrás de las orejas. A la hora de pasear no le sirve dar tirones porque comprobará cómo, muy a su pesar, cuando tira de la correa la cabeza se ladea hacia la dirección contraria de a donde se dirige.

Sabiendo la importancia del collar, estudia la posibilidad de cambiarlo.

2. El control. Una vez sepas controlar el paseo, ya podrás elegir el collar que quieras porque tu perro habrá asimilado que el control del paseo lo tienes tú, entonces no tiene sentido ir tirando insistentemente. ¿Cómo se logra el control? Con mucha paciencia y esfuerzo. No esperes que tu perro aprenda en una, dos, cinco o diez veces. Paseo a paseo ira integrando que si quiere pasear de forma tranquila, va a tener que ser haciéndote caso y sin tirones.

Para ello, es importante que cuando salgas de paseo, la correa sea corta y vaya paralela a tu cuerpo. Tu perro debe pasear junto a ti, ni por delante ni por detrás, sino pegado a ti. Si ves que tira, párate en seco, ordénale que se siente y dale una golosina para recompensar que te hace caso. ¿Que insiste en tirar hacia adelante? Pues bloqueamos su foco de atención, dando la vuelta y caminando en dirección contraria. ¿Qué sigue? Pues para cabezones nosotros. Damos de nuevo media vuelta. El secreto está en desconcertar a tu perro y ayudarle a que integre que el paseo lo controlas tu.

No te olvides de recompensarle siempre que lo haga bien y utilizar el SHH o NO! para indicar que los tirones no nos gustan nada.
3. La calma. Hay que mantenerla no solo cuando salgamos a la calle, sino antes de salir. Jamás utilices el “¿vamos de paseo?”, “¡nos vamos a la calle?” o el “¿vamos?” porque es como la mecha que enciende la llama. Debes evitar excitar al perro antes de salir porque sino el paseo va a ser de todo menos tranquilo.

Pensarás: “Pero si yo no le digo nada y de ver la correa ya se pone emocionado perdido“. Pues eso se arregla poniéndole la correa media hora antes de salir, otro día 10 minutos antes, otro día, una hora antes… Hay que jugar al despiste, en ese sentido.

Y, una vez en la calle, si ya sales tenso, ya vas mal. El perro nota tu energía, así que si nota que estás tenso, él también lo estará. Relájate que el paseo es para disfrutar, haga sus cositas y agote energía.

4. La libertad. La verdad es que ir atado es una puñeta. Sin embargo, si tu perro sabe que en algún momento puede ir sin correa, durante el paseo se va a portar fenomenal. Dirígete a un parque para perros, un campo, un descampado o un sitio donde tu perro esté a salvo de peligros (coches, carreteras, etc.) y deja que se pegue unos buenos paseos oliendo lo que quiera él solo, siempre bajo tu vigilancia. Si tu perro tiene ese espacio de libertad para él, la vuelta a casa será espectacular.

Pero, claro, eso se aprende día a día. Ten paciencia.

5. Las recompensas. ¡Que levante la mano quien salga a pasear con su perro con golosinas! Pocos, ¿verdad? Pues las golosinas son el Santo Grial del aprendizaje de cualquier conducta para nuestro perro.

Aprovecha cuando se porte bien para reforzar esa conducta con golosinas. Es la mejor forma para que tu perro aprenda a integrar conocimientos. Lo que no puede ser es que salgáis a pasear y siempre se lleve bronca. Una de cal y otra de arena.

Pero es importante, que no solo las uses para el paseo. En casa practica obediencia básica: lo mejor para salir a pasear es que tu perro ya entienda diversas órdenes: “siéntate“, “párate“, “ven“, etc. Porque de esta forma, se facilitará que aprenda otras órdenes a la hora de pasear.

Como ves, paciencia, paciencia y paciencia. Y sobretodo alegría, que luego recompensa mucha salir a pasear con un perro de conducta intachable y ejemplar.

Sandra Ferrer.
Creadora del Programa de Educación Canino “Cómo Educar a un Cachorro”



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