jueves, 8 de enero de 2015

¿Por qué en España todas las películas son dobladas?

En España es muy sencillo encontrar cualquier producción cinematográfica completamente doblada al castellano. Aunque no es exclusivo, el doblaje español está altamente especializado y es bastante más común que en otros países donde se respeta más la versión original. ¿De dónde viene esta costumbre y qué consecuencias ha tenido?

Cuando viajamos a otros países es bastante fácil acceder a la versión original de una película, tanto en el cine como a la hora de alquilarla. Hay una clara preferencia por las voces en las que se grabó la obra. En castellano suele ocurrir justo lo contrario. ¿Por qué? No podemos negar que en España tenemos un nivel de conocimiento en lenguas extranjeras más bajo que en el resto de Europa. Aunque hay quien pondrá el grito en el cielo por decirlo, lo cierto es que, en general, hablamos menos y peor el inglés, por poner un ejemplo. Las razones tienen una fuerte raíz histórica cuyas consecuencias podemos ver hoy día, tanto las positivas como las negativas.

El doblaje y su origen propagandista
Vayamos a 1930. El cine con sonido aparece; y con el sonido, las voces. En aquel entonces el conocimiento de idiomas extranjeros era escaso y limitado principalmente al portugués y francés, con algo de inglés y aún menos alemán. Mientras las películas se van extendiendo como medio lúdico general para todo el público, también crece la necesidad de traducirlas y doblarlas para que los españoles las puedan entender, ya que casi todas las películas son
de origen extranjero. Con el comienzo del franquismo, tras la Guerra Civil Española, el doblaje adquiere otro matiz: la propaganda.

El franquismo, como nacionalismo extremo que es, defiende el lenguaje castellano a ultranza como medio político. Por tanto, todas las películas proyectadas en España debían tener un doblaje castellano. Además, así podía censurarse o cambiarse el contenido a voluntad del gobierno. En 1941 se promulga la Ley de de Defensa del Idioma, muy parecida a la ley italiana defendida por Mussolini y de la que ya se habían visto precursores en 1938 con la orden ministerial para no registrar un nombre que no fuese genuinamente castellano. La intención de esta ley es clara: defender el castellano como idea y símbolo de identidad nacionalista.

Pero como decíamos, también permitía a la censura hacer todos los cambios que quisiera en cualquier película. Algunos ejemplos son bastante curiosos. Por ejemplo, en el doblaje castellano de Mogambo (1953), Grace Kelly y Donald Sinden son hermanos y no matrimonio para evitar así el adulterio. Humphrey Bogart, en Casablanca (1942), no puede ser republicano,
como en la versión original, así que luchó contra los Nazis en la versión española. En La dama de Shanghai(1947), Orson Welles tiene prohibido matar a un franquista en Murcia; en cambio, mata a un espía en Trípoli, que parece mucho más asequible para la época franquista, obviamente.

La intención propagandística del doblaje castellano, junto a la defensa a ultranza del lenguaje, asentó la tradición tan arraigada que tenemos hoy en día de las películas en español. Esto, como decíamos, tiene sus consecuencias buenas y malas. Por un lado, la dificultad de obtener películas en versión original ha impactado negativamente en la capacidad española de hablar en otros idiomas. Eso sí, no podemos culpar al doblaje de que hablemos mucho menos en otras lenguas extranjeras. Por otro lado, la industria del doblaje en castellano ha crecido muy especializada generando una serie de profesionales y un mercado que pocos países pueden igualar.

Doblar o no doblar, esa es la cuestión
Particularmente, a mí me gusta la versión original de cualquier documento. Especialmente si es en inglés. El doblaje, por muy profesional que se haga, suele perder matices, juegos de palabras, entonaciones y sentidos solo posibles en su versión original. Además, disponer de las películas con sus voces inéditas ayuda a mejorar tanto nuestro oído como nuestra comprensión y vocabulario de una lengua extranjera. Varios estudios muestran que ver películas en V.O. con subtítulos ayuda en la adquisición de un nuevo lenguaje, por lo que este tipo de cine tiene consecuencias muy positivas.

Hay incluso quien ve en el doblaje una falta de respeto, una contaminación en la película original. Tanto si es en los subtítulos como si es en las voces, los defensores ven el doblaje como una manera de estropear una obra de arte. Pero el doblaje sigue siendo necesario además de beneficioso en términos económicos. La industria del doblaje sigue dando dinero y en la actualidad no solo se dobla al castellano para España, sino que el doblaje en castellano "neutro" o americano es muy necesario para que las películas lleguen también a Latinoamérica.

Es una manera de que toda película pueda ser disfrutada por todo el mundo. Apreciar la versión original es una preferencia importante pero no se puede negar la importancia de la lengua materna de ningún país. Por otro lado, Españano es el único lugar en el que se realiza el doblaje masivo de películas. Como decíamos, Francia, Alemania o Inglaterra también suelen doblar sistemáticamente las películas extranjeras, aunque en su caso permiten disponer de la versión original mucho más fácilmente. Si alguien me preguntara por mi opinión personal, diría que la solución está en seguir doblando, pero sin olvidarnos de poner facilidades para ver la versión original de cualquier película. Pero, como de costumbre en temas culturales, esto es un proceso lento y difícil de llevar a cabo

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