lunes, 29 de diciembre de 2014

¿Por qué tenemos mal humor cuando estamos con hambre, o sueño?

¿Cuándo tienes hambre te pones de malas? Existe una razón científica del porqué tener niveles de glucosa bajos en la sangre hace que algunas personas se tornen agresivas.

De acuerdo con un estudio, de la Universidad Estatal de Ohio, los niveles de azúcar en la sangre están correlacionados de manera directa a la forma en que las parejas casadas se tratan mutuamente.

Los investigadores trabajaron con 107 parejas en un transcurso de 3 semanas, y descubrieron que cuando individuos presentaban niveles de azúcar en la sangre menores, mostraban comportamientos agresivos en contra de su conyugue.

Para medirlo utilizaron muñecos vudú que representaban a la pareja, los voluntarios podían expresar sus impulsos violentos insertando agujas dentro de los muñecos-esposos cada noche que duró el experimento.

La agresión, por otro lado, fue medida, permitiéndole a los voluntarios utilizar sonidos desagradables en audífonos que utilizaba su pareja, tales como el taladro de un dentista o el sonido de uñas contra un pizarrón.

Los voluntarios que tenían los niveles más bajos de glucosa resultaron ser los más agresivos con su pareja.

La investigación, publicada en el diario Agressive Behavior, concluyó que la violencia de pareja puede ser un resultado de la falta de autocontrol. El autocontrol de impulsos agresivos requiere de energía, y gran parte esa energía es proporcionada por la glucosa derivada de los alimentos que ingerimos.

La glucosa es la única molécula que nuestro cerebro utiliza como combustible. Es decir, cuando no producimos suficiente glucosa, nuestro cerebro no tiene el funcionamiento adecuado.

Sueño y mal humor
Hasta ahora, los científicos no acertaban a explicar por qué el insomnio y la falta de sueño nos torna, a veces, irritables. Recientemente, Pierre Maquet, de la Universidad de Lieja, en Bélgica, ha descifrado algunas de las claves de este fenómeno.

Gracias a un grupo de voluntarios, que han dormido conectados a un tomógrafo de emisión de positrones o TEP -equipo que permite ver la actividad cerebral en directo-, Maquet ha descubierto que las cortezas cingulada anterior y orbitofrontal son las zonas más dormilonas del cerebro. La falta de sueño en estas regiones, que están implicadas en las emociones, podría ser la razón de que nos despertemos malhumorados.


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