viernes, 26 de diciembre de 2014

El curioso bar que funciona en...¡un baño público!

Seguro que has entrado en garitos peores, tan cutres que parecen insuperables. Mal iluminados, mal ambientados, sin alma ni parroquia habitual o incluso con un trato deficiente por parte del personal. Pero en el North West londinense se acaba de inaugurar un curioso bar que, en contra de las apariciencias, es todo lo contrario. Y decimos “en contra de las apariencias” porque está ubicado… ¡En unos antiguos urinarios públicos!

Fue idea de un emprendedor dedicado al mundo de las bebidas espirituosas que ha tardado cierto tiempo en hacerse realidad.

Will Borrell, que así se llama el empresario, compró lo que antaño eran unos servicios corrientes y malolientes. Con azulejo blanco, sanitarios corridos y un par de lavabos. Pero su idea de convertirlos en un lugar de esparcimiento bajo el subsuelo se encontró pronto la negativa de los vecinos, que dudaban de la salubridad del proyecto.

Para salvarlo, regresó a la idea original del espacio. Permitir a los transeúntes que no fueran clientes acceder a los baños que, obviamente, tiene el bar. El Ayuntamiento de New Kentish Town aprobó la idea y el ‘Ladies and Gentleman’, que así se llama, abrió sus puertas.

Por si fuera poco, Borrell explica que su idea de cafetería tiene que ver con el televisivo Cheers. Un local en el que los clientes habituales, vecinos del barrio, se reúnen tras la jornada laboral creando una atmósfera de asiduos, particular y reconocible.

Aparte de la novedosa ubicación, el bar ofrece una extensa carta de cócteles y comida, así como las tradicionales pintas de cerveza inglesa. Pero lo que destaca en la carta de brebajes que ha elaborado Borrel es un combinado a base de Fernet llamado ‘Nimby’.

Este palabrote es el acrónimo de ‘Not In My Back Yard’ (no en mi patio trasero), y se acuñó en el mundo anglosajón para definir a los vecinos y propietarios de los barrios que se oponen a la concesión de licencias para negocios no tradicionales. Justo lo que le pasó a este emprendedor.

Bilbo Rock
Sin embargo, la idea de poner bares en sitios extraños no es única de Londres. Cualquier barco desvencijado es buen lugar para montar un chiringuito playero o una antigua iglesia para montar una sala de conciertos como hizo el Ayuntamiento de Bilbao.


Incluso garitos muy pero que muy frikis como The Clinic en Singapur, de ambientación hospitalaria y donde se puede degustar sangría dentro de una bolsa de plasma. 
O el más famoso de estos bares ‘extraños’, el Alcatraz en Tokio, en el que se puede cenar en celdas que no hubiera querido ni Ed Harris en ‘La Roca’.

Sin embargo, parece que pese a la ubicación del nuevo bar londinense, las intenciones de sus propietarios no son asustar a los clientes sino emplear con tino un antiguo espacio abandonado de la ciudad. Y si puede ser entre unas largas pintas de cerveza caliente, mejor que mejor.

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